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viernes, 23 de septiembre de 2016

Senegal La Puerta de África

Artículo sobre mi viaje a Senegal, que narra lo que hay que ver en Dakar, la Isla Goreé y el Lago Retba. Sólo parte de las muchas experiencias que tuve en el primer lugar de África que pise.

Publicado originalmente en la revista Voy & Vengo en Mayo de 2016.

Después fue uno de los primeros artículos en mi revista de viajes Viajeros en Ruta
Senegal: La Puerta de África Francisco Fontano Patán

Senegal: La Puerta de África Francisco Fontano Patán

Senegal: La Puerta de África Francisco Fontano Patán

Senegal: La Puerta de África Francisco Fontano Patán

Senegal: La Puerta de África Francisco Fontano Patán

jueves, 30 de abril de 2015

Arriesgando la vida en México

Publicado originalmente el 8 de marzo de 2015 en Expreso, Diario de viajes

La primera vez que me di cuente del miedo que existía por viajar a México fue en Nueva York. En una ciudad con miles de inmigrantes de mi país resultaba de lo más común que en cualquier restaurante me atendiera un compatriota, y que en las conversaciones la situación de México saliera a relucir.
colgados
Dado que desde el gobierno del presidente Felipe Calderón la seguridad en amplias zonas del país había empeorado considerablemente, y a que las noticias de las matanzas de narcotraficantes eran las más sonadas en la prensa internacional, no me hubiera sorprendido encontrar a gente de otro país contándome sus dudas sobre si debían ir a México. Pero no esperaba que fueran otros mexicanos residentes en el extranjero quienes manifestaran un miedo abierto a visitar su propio país.
Resulta una pena que, viniendo de un país tan diverso y rico culturalmente, cuando viajo al extranjero las primeras preguntas que me hagan no sean sobre nuestro pasado prehispánico, sobre nuestras maravillas naturales o sobre nuestras tradiciones. Pero tras casi una década desde que se inició un combate al narcotráfico que ha costado mucho a México, uno sabe que la seguridad es un tema inevitable.
Lo que siempre tengo que decir es que sí, México es un país con grandes problemas de inseguridad que no se resolverán en el corto plazo. Pero que esto no es una razón para privarse de lo mucho que mi país ofrece pues, afortunadamente, estos problemas están en gran medida limitados a sólo unas regiones, mientras que el resto del territorio se puede recorrer con no mayores precauciones que las que se tomarían en cualquier lugar.
Hace pocos meses, también tuve la oportunidad de viajar a Senegal. En mi círculo cercano la noticia resultó aterradora ¿cómo era posible que me internara en África, dónde el ébola causaba estragos? ¿por qué no actuar como un turista normal e irme a pasear a París?
De poco sirvió que asegurara que África era un continente muy grande, que Senegal estaba considerado como un lugar muy seguro o que enviara documentos mostrando que la Organización Mundial de la Salud había declarado al país libre de la epidemia. No hubo calma hasta que estuve de vuelta en casa.
Asimismo, mientras conocía Dakar y otras ciudades senegalesas, vi como en plena temporada alta la presencia de turistas era escasa. El miedo al ébola había hecho que los viajeros eligieran otros destinos, quienes vivían del turismo estaban desesperados por la falta de ingresos, y un lugar seguro y que tomó todas las medidas para asegurar la salud de sus ciudadanos y visitantes, pagaba las consecuencias de lo que ocurría en otros lugares. La falta de información generaba tristes dividendos.
México no se ha visto tan afectado debido a que tiene una industria turística muy fuerte, pero aun así sus números se han estancado y ha bajado en los rankings de naciones por número de visitantes. Como lo vi en África, esto tiene consecuencias graves para quienes viven del turismo, y resulta malo ver como ocurre cuando se debe únicamente a una percepción y a falta de información.
Como una persona que vive aquí hace casi tres décadas, y que nunca ha sufrido a consecuencias de la violencia, les recomiendo que se informen antes de venir sobre qué zonas son seguras y cuales evitar (de preferencia con alguien que viva por aquí), pero no dejen de disfrutar de un país que tiene mucho que ofrecer.
mexicoplaya

martes, 28 de abril de 2015

El mar comiéndose la tierra

Caminos Sellados fue un proyecto del que tuve el gusto de ser fundador junto a cinco periodistas de viajes de cuatro países: Patricia Catania, Naiara Lemos, Marialenia Savvaidi, Anna Boschdemont y Guillem Griera. A través de un blog y de un posterior libro de viajes, se rendía homenaje a la tarjeta postal como elemento inseparable de los viajes, y se escribían textos que mezclaban el rigor periodístico e informativo, con un estilo epistolar. Todos estos textos se publicaron originalmente en www.caminossellados.com y terminaron con un premio internacional de periodismo de viajes. 
Dado que forman una serie, los iré publicando en orden cronológico.

Publicado originalmente el 22 de noviembre de 2014


Querido Leonardo:

Te escribo esta carta recién llegado de mi primera visita a África. Una aventura que me abrió nuevos horizontes viajeros y me enseñó todo lo que queda por descubrir en el mundo. En concreto visité Senegal, y tuve la oportunidad de recorrer varios de sus lugares más importantes, pero hoy te escribo para contarte de uno en particular, que me invitó a reflexionar mucho.

Mar avanzando sobre la Langue de Barbarie, Senegal

Al norte del país se encuentra la ciudad de San Luis, la antigua capital colonial francesa y uno de los lugares con más encanto que vi. San Luis, a donde llegar es una aventura que incluye pasar cuatro horas en un taxi colectivo mientras se cruza la estepa africana, tiene una geografía muy particular. La ciudad se compone de tres zonas, un barrio de pescadores, una zona continental donde vive el grueso de la población, y la isla de San Luis, que se corresponde a la zona histórica y que se ubica en medio del río Senegal, que da nombre al país.
La situación de la isla era la causa de que ocasionalmente todas sus calles se inundaran con la crecida del río, por lo que se recurrió a una solución de ingeniería para evitar esto. Se abrió un pequeño corte de cinco metros en la Langue de Barbarie, una larga franja de arena que separaba el río del feroz océano Atlántico, para permitir que el agua del río saliera por ahí sin anegar las calles de San Luis. Nunca supusieron que se trataba de un terrible error.

La Langue de Barbarie resultó ser un lugar muy delicado, y el corte que se le hizo la dejó a merced de la erosión causada por la fuerza de las olas, en pocos años el pequeño boquete se ha extendido por kilómetros sin que sea detenido, y a afectado a varios resorts turísticos obligados a cerrar, así como a los pescadores locales, que ahora deben enfrentar al furioso mar para ejercer su oficio. Decenas han perdido la vida.

Descubrí todo esto acompañado de Pathe, un guía local que me llevó en su barca al punto mismo donde hoy el mar y la lengua de arena se encuentran. El paisaje es hermoso y atrae tanto por su playa como por su naturaleza, sin embargo el mar continúa avanzando como atestiguan los árboles hoy medio hundidos en el océano. Es impresionante pensar que los lugares por los que caminé tan tranquilamente estarán bajo el agua en tan sólo unos meses. Dentro de pocos años el problema llegará a afectar al parque natural que se extiende al final de la lengua de arena.

Barca en el río Senegal

El viajar nos lleva a descubrir lugares hermosos en el mundo, pero también a reflexionar sobre nuestro mundo, la gente que vive en él y, en este caso, del daño que los humanos causamos. Una acción aparentemente tan sencilla acabó por provocar un desastre ecológico que, al tiempo que te escribo, unos ingenieros neerlandeses estudian para tratar de resolver.
Ahora tú empiezas a vivir en un mundo que estamos cambiando aceleradamente, por lo que cuando crezcas no será el mismo, a menos que como sociedad mejoremos muchos de nuestros hábitos. Esperemos que sea así, para que dejemos de destruir todo aquello que a la naturaleza le tomó milenios legarnos.

Desde esta África que tanto tu madre como yo hemos descubierto, me pregunto qué viajes harás y qué descubrirás en ellos, lo sabremos a su tiempo.

Un beso.

Tu tío.