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miércoles, 29 de abril de 2015

La pérdida del patrimonio

Publicado originalmente en Expreso, Diario de viajes el 8 de febrero de 2015

En diciembre de 2014 un periódico local levantó la voz de alerta. Una casa de estilo porfiriano, diseñada por el arquitecto Rafael Goyeneche y catalogada como un monumento de valor artístico por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) de México, estaba siendo destruida por una empresa constructora que pretende levantar una torre de 58 niveles en el predio que ocupa la casona histórica.
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Casa Goyeneche, en proceso de demolición
Al momento en que se conoció la noticia las autoridades de la ciudad de México intervinieron, clausurando la obra que, según expertos, ya había perdido 40% de su superficie. A pesar de las medidas, hoy los daños continúan.
El hecho lamentablemente no es aislado, y es una muestra de cómo la corrupción e inoperancia de las autoridades, así como el desinterés de la ciudadanía, le cuesta a una ciudad su patrimonio histórico, del cual parte la identidad de cualquier lugar.
La casa de Goyeneche es la última de una larga serie de intervenciones que han costado al Paseo de la Reforma, una de las avenidas más importantes de la ciudad, el 90% de sus monumentos artísticos; los turistas que hoy caminan por ella no verán en ella nada que los remita al bulevar de estilo parisiense que planeo Maximiliano de Habsburgo al diseñarlo, ni a las casas de estilo europeo que lo engalanaban a inicios del siglo XX. Las diez que sobreviven, ahogadas entre rascacielos sin valor arquitectónico, han quedado privadas del contexto urbano que les daba sentido.
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Nuevos rascacielos remplazan el patrimonio
Este ejemplo es lamentablemente sólo una muestra del riesgo en el que está el patrimonio de decenas de países en vías de desarrollo. Durante mis viajes por el mundo he podido ver como ciudades que otrora tenían una interesante arquitectura la han sacrificado en pos de una modernidad mal entendida: ni África, ni Asia, ni Latinoamérica se salvan de esto.
El turismo es una herramienta esencial para la conservación del patrimonio de países como México, el interés económico que implica, así como la vigilancia que instituciones internacionales hacen son fundamentales para que centros históricos y áreas arqueológicas se mantengan y protejan, e incluso tenemos ejemplos envidiables como Guanajuato. Pero es necesario que la protección y el interés vayan más allá de lo económico.
Tras vivir un año en España fui testigo de cómo incluso las ciudades pequeñas protegen su pasado, mismo que permite a sus habitantes tener muy valiosas señales de identidad. También en mis viajes he visto como las grandes ciudades no sólo conservan, sino que restauran sus monumentos cuando estos sufren algún daño.  Espero que llegue el día en que mi país y el resto del mundo tengan esa conciencia de la importancia de su pasado, antes de que otros lugares sufran el destino de la otrora emblemática avenida de mi ciudad.
 
Ciudad de México. México.
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Una de las pocas casonas históricas que sobreviven en Reforma

martes, 28 de abril de 2015

El mar comiéndose la tierra

Caminos Sellados fue un proyecto del que tuve el gusto de ser fundador junto a cinco periodistas de viajes de cuatro países: Patricia Catania, Naiara Lemos, Marialenia Savvaidi, Anna Boschdemont y Guillem Griera. A través de un blog y de un posterior libro de viajes, se rendía homenaje a la tarjeta postal como elemento inseparable de los viajes, y se escribían textos que mezclaban el rigor periodístico e informativo, con un estilo epistolar. Todos estos textos se publicaron originalmente en www.caminossellados.com y terminaron con un premio internacional de periodismo de viajes. 
Dado que forman una serie, los iré publicando en orden cronológico.

Publicado originalmente el 22 de noviembre de 2014


Querido Leonardo:

Te escribo esta carta recién llegado de mi primera visita a África. Una aventura que me abrió nuevos horizontes viajeros y me enseñó todo lo que queda por descubrir en el mundo. En concreto visité Senegal, y tuve la oportunidad de recorrer varios de sus lugares más importantes, pero hoy te escribo para contarte de uno en particular, que me invitó a reflexionar mucho.

Mar avanzando sobre la Langue de Barbarie, Senegal

Al norte del país se encuentra la ciudad de San Luis, la antigua capital colonial francesa y uno de los lugares con más encanto que vi. San Luis, a donde llegar es una aventura que incluye pasar cuatro horas en un taxi colectivo mientras se cruza la estepa africana, tiene una geografía muy particular. La ciudad se compone de tres zonas, un barrio de pescadores, una zona continental donde vive el grueso de la población, y la isla de San Luis, que se corresponde a la zona histórica y que se ubica en medio del río Senegal, que da nombre al país.
La situación de la isla era la causa de que ocasionalmente todas sus calles se inundaran con la crecida del río, por lo que se recurrió a una solución de ingeniería para evitar esto. Se abrió un pequeño corte de cinco metros en la Langue de Barbarie, una larga franja de arena que separaba el río del feroz océano Atlántico, para permitir que el agua del río saliera por ahí sin anegar las calles de San Luis. Nunca supusieron que se trataba de un terrible error.

La Langue de Barbarie resultó ser un lugar muy delicado, y el corte que se le hizo la dejó a merced de la erosión causada por la fuerza de las olas, en pocos años el pequeño boquete se ha extendido por kilómetros sin que sea detenido, y a afectado a varios resorts turísticos obligados a cerrar, así como a los pescadores locales, que ahora deben enfrentar al furioso mar para ejercer su oficio. Decenas han perdido la vida.

Descubrí todo esto acompañado de Pathe, un guía local que me llevó en su barca al punto mismo donde hoy el mar y la lengua de arena se encuentran. El paisaje es hermoso y atrae tanto por su playa como por su naturaleza, sin embargo el mar continúa avanzando como atestiguan los árboles hoy medio hundidos en el océano. Es impresionante pensar que los lugares por los que caminé tan tranquilamente estarán bajo el agua en tan sólo unos meses. Dentro de pocos años el problema llegará a afectar al parque natural que se extiende al final de la lengua de arena.

Barca en el río Senegal

El viajar nos lleva a descubrir lugares hermosos en el mundo, pero también a reflexionar sobre nuestro mundo, la gente que vive en él y, en este caso, del daño que los humanos causamos. Una acción aparentemente tan sencilla acabó por provocar un desastre ecológico que, al tiempo que te escribo, unos ingenieros neerlandeses estudian para tratar de resolver.
Ahora tú empiezas a vivir en un mundo que estamos cambiando aceleradamente, por lo que cuando crezcas no será el mismo, a menos que como sociedad mejoremos muchos de nuestros hábitos. Esperemos que sea así, para que dejemos de destruir todo aquello que a la naturaleza le tomó milenios legarnos.

Desde esta África que tanto tu madre como yo hemos descubierto, me pregunto qué viajes harás y qué descubrirás en ellos, lo sabremos a su tiempo.

Un beso.

Tu tío.

lunes, 27 de abril de 2015

La rambla de La Valeta

Caminos Sellados fue un proyecto del que tuve el gusto de ser fundador junto a cinco periodistas de viajes de cuatro países: Patricia Catania, Naiara Lemos, Marialenia Savvaidi, Anna Boschdemont y Guillem Griera. A través de un blog y de un posterior libro de viajes, se rendía homenaje a la tarjeta postal como elemento inseparable de los viajes, y se escribían textos que mezclaban el rigor periodístico e informativo, con un estilo epistolar. Todos estos textos se publicaron originalmente en www.caminossellados.com y terminaron con un premio internacional de periodismo de viajes. 
Dado que forman una serie, los iré publicando en orden cronológico.

Publicado originalmente el 7 de octubre de 2014


Hermano:

Calle en La Valeta

Tú, que viviste tan cerca de ella, lo padeciste más que yo. Así que poco puedo decirte de lo molesto que es para los habitantes de la zona, la enorme e inagotable masa de turistas que a toda hora caminan por La Rambla de Barcelona. El problema es grave y tuvimos la oportunidad de analizarlo en la clase de Destinos Turísticos, con Oriol Miralbell.

Miralbell, con quien también debatimos sobre Bye Bye Barcelona, hizo un análisis muy interesante del tema, desde ver la historia del turismo (que fue de ser un lujo para millonarios en el pasado a un derecho de todos en nuestro presente) hasta los retos que enfrenta hoy en día, y que pasan por una crisis de sostenibilidad, y por una ética de consumo. Por ejemplo, sabemos que los cruceros que entran cada día a Venecia están causando su acelerada degradación. Pero pensando sólo en nuestra comodidad no nos importa y vamos allá en esas enormes embarcaciones.
Otros problemas que estudiamos incluyen la convivencia, cuando el visitante se comporta sin civismo, y la gentrificación, cuando el número de visitantes es tal que desplazan al local, dando lugar al fenómenos de las ciudades museo.

 Todo esto me vino a la mente cuando viajé a Malta. Aunque el número de visitantes no es el mismo, Triq ir-Repubblika, la avenida principal de La Valeta, tiene un número de caminantes que a ciertas horas también resulta agobiante. La degradación ambiental y cultural es un riesgo en Comino, donde es difícil disfrutar su laguna Azul en una playa donde estás codo con codo con el viajero de al lado, y el turismo de fiesta y shopping que tanto atrae ha provocado una peligrosa pérdida de patrimonio en Sliema y Saint Julian’s.

Desarrollos turísticos amenazando los fuertes de Malta
El 80% de los ingresos de Malta vienen del turismo, y de momento el país ha sabido gestionarse para evitar el agobio que uno siente en lugares como Praga o Lisboa. Pero los problemas de otras ciudades deben servir de alerta tanto a los malteses como a el resto del mundo.

Sabes que yo adoro el viajar y me encanta que todos puedan hacerlo, pero todos los que recorremos el mundo tenemos que repensar esta actividad para que resulte benéfica y no destructiva.

Habrá que meditarlo antes de la próxima aventura.

Paco