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viernes, 20 de enero de 2017

Cinco lugares para descubrir otra Barcelona

Publicado originalmente en Voy & Vengo en septiembre de 2016

Más tarde publicado en Viajeros en Ruta en junio de 2019




Barcelona se encuentra entre las cinco ciudades más visitadas de Europa y del mundo entero. Aunque sus circuitos turísticos ya están muy establecidos, hay cientos de cosas que se pueden hacer en su seno, más allá de visitar Las Ramblas, el Barrio Gótico, Montjuic, La Sagrada Familia y las playas. ¿Quieres conocer una Barcelona menos vista por las multitudes? Aquí te la presentamos.


Parc del Laberint Barcelona


  1. Parc del Laberint
Para conocer este lugar hay que viajar al barrio de Horta-Guinardó, al norte de la ciudad. Aunque es mucho menos conocido que el Parc Güell, se trata de uno de los jardines más antiguos de Barcelona, pues se construyó en el siglo XVIII. Cuando surgió, estaba lejos de la ciudad y era parte de las propiedades de una de las familias barcelonesas más ricas, los Desvalls, que diseñaron un área verde de estilo neoclásico para recrearse.
El jardín neoclásico fue creado a partir del tema del amor. Se divide en tres terrazas, en una de las cuales se encuentra el laberinto de plantas que da nombre al parque y que representa su principal atracción. En el centro del lugar, por el que todos pasan para encontrar la salida, se encuentra una estatua de Eros. La tercera terraza tiene el otro elemento que distingue al sitio: un pabellón dedicado a las musas griegas, con un manantial natural que fue aprovechado para hacer una cascada. En el siglo XIX el jardín se extendió con un nuevo espacio de estilo romántico, cuyo tema original era la muerte, aunque la mayor parte de estas esculturas desaparecieron y hoy en esencia es un espacio lleno de lechos de flores.
El parque terminó por ser parte de la ciudad conforme ésta se expandió. La familia Desvalls lo donó, de modo que desde 1971 se abrió al público. Con el fin de preservarlo sólo se permite el ingreso de 750 personas al día, pero como aún es un lugar secreto, con toda seguridad encontrarás boletos para visitarlo.



  1. Tibidabo
Se trata nada más y nada menos que del punto más alto de Barcelona y, por ende, de uno de los mejores lugares para obtener vistas panorámicas de la ciudad. Además de su elevación a 512 metros de altura, su localización en la sierra de Collserola, al norte de la urbe, permite ver desde su cima no sólo el paisaje sino tener como fondo la otra señal de identidad de Barna: el Mediterráneo.
Pero ser un excelente mirador apenas es el primer detalle que caracteriza al Tibidabo, pues en su cima está lleno de atracciones. Dos de ellas destacan sobre las demás.
Primero, el Templo del Sagrado Corazón, una iglesia que tardó 49 años en construirse, hasta su apertura en 1961, diseñada por el reconocido Enric Sagnier. Su interior es de especial interés para los mexicanos, pues en su nave principal hay vidrieras con advocaciones marianas de toda América, las cuales incluyen a la Virgen de Guadalupe. Adentro del templo es posible tomar un elevador y encontrarse en la punta del templo, por lo que puede decirse que uno ha llegado al techo de Barcelona.
El otro atractivo es un antiguo parque de diversiones, el más antiguo de toda España, que aún mantiene varias atracciones históricas, así como otras más modernas, lo cual le concede una gran variedad que va de la nostalgia a la modernidad. Otro aspecto curioso de este parque es que, por su situación en la cima del monte, está construido en diferentes niveles, donde se encuentran desde un museo de autómatas y otro de Lego, hasta un carrusel y unos carros chocones.
Hay diversas formas de llegar a la cima del Tibidabo: en autobús y en funicular, pero tal vez la más atractiva sea a pie. Aunque es un camino que puede ser cansado, permite conocer a los otros habitantes de la sierra, jabalíes que, tras ser casi extinguidos de la zona, fueron reintroducidos y hoy pueden vivir en los lugares que siempre fueron suyos.

  1. San Adrián de Besós
Cosmopolita, cultural, histórica, monumental y modernista. Hay muchos apelativos con los que se podría describir a Barcelona, pero uno de los que menos se pensarían para calificarla sería: industrial. Sin embargo, la ciudad condal tiene un importante pasado como lugar industrioso. Y aunque poco de este carácter se puede ver en las áreas turísticas, los curiosos pueden descubrir esta faceta viajando a San Adrián de Besós, un municipio conurbado totalmente integrado con la ciudad.
Aunque tiene más de 1,000 años de historia, casi nada queda del San Adrián histórico. El lugar, como hoy lo conocemos, se desarrolló en el siglo XX, cuando fue elegido como espacio donde se asentarían varias plantas termales que debían proporcionar energía a Barcelona, lo cual atrajo pobladores de toda España y permitió el desarrollo y el crecimiento del otrora pueblo, que se urbanizó.
Como resultado de ese pasado industrial, permanece lo que hoy constituye el símbolo de la ciudad: las tres chimeneas y una fábrica abandonada cuya silueta adorna el horizonte del municipio. En la actualidad la estructura se encuentra en un predio en desuso y se discute la posibilidad de derrumbarla, pero un movimiento ciudadano cada vez más importante pugna por conservarla como símbolo histórico de la zona.
La otra consecuencia de la actividad industrial fue la migración de trabajadores de toda España que dieron nueva vida al pueblo. En su honor, San Adrián de Besós es sede del Museo Histórico de la Inmigración, que da cuenta del flujo de personas que llegaron a Barcelona y permite conocer los trenes en los que miles de migrantes viajaron de sus pueblos a la ciudad.




  1. Los templos romanos
Antes de ser Barcelona, la ciudad condal se llamó Barcino y fue una urbe romana que creció a partir de una colonia cuyo objetivo era controlar el estratégico paso por el río Llobregat.
Barcino nunca igualó en poder a la cercana Tarracó (la actual Tarragona), pero sí alcanzó suficiente importancia para ser considerada una de las principales ciudades romanas en la Península Ibérica. Aunque con el paso del tiempo fue desapareciendo bajo la ciudad medieval y moderna, caminando por su centro surgen, aquí y allá, diferentes vestigios que nos remiten a los primeros años de historia de la ciudad.
Todos los sitios con vestigios romanos de Barcelona y sus alrededores están agrupados bajo el cuidado del Museo de Historia de Barcelona, que los conserva y los abre al público. La entrada a todos ellos es gratuita y se pueden conocer tanto de pisa y corre como más a fondo, en espacios que respetan el estado del sitio arqueológico tal como se encontró.
Entre los lugares más representativos de esta zona se encuentran: el templo de Augusto, el recinto religioso más importante de la ciudad; la vía sepulcral, cementerio de las clases populares que quedó olvidado bajo tierra, y el domo de San Honorato, casa romana reutilizada como almacén durante la Edad Media.
Además, el Museo de Historia de Barcelona se ocupa de la conservación de diversos espacios históricos, como los refugios antiaéreos de la Guerra Civil y el monasterio de Pedralbes.



  1. Museo de la Mariguana
El debate sobre si la mariguana debe legalizarse también es un tema actual en España y foco de este modesto museo localizado en el Barrio Gótico. A pesar de su cercanía con Las Ramblas, siempre llenas de gente, es poco visitado, quizá porque es uno de los atractivos más nuevos de la ciudad, pues fue inaugurado apenas en 2012.
El museo es una filial del original, que se encuentra en Ámsterdam, ciudad que se caracteriza por su tolerancia hacia las drogas blandas. Fue traído a Barcelona por Ben Dronkers, fundador del concepto original, con el apoyo de algunos empresarios catalanes.
Un antiguo palacio barcelonés, el Palau Mornau, fue adaptado para alojar el Museo de la Mariguana, cuyo objetivo es abordar todos los aspectos de la cannabis alrededor del mundo, desde su uso recreativo y medicinal, hasta la historia de la planta del cáñamo, de la cual procede la mariguana y cuyas fibras tienen usos muy diversos. Aquí se exhibe una colección de pipas, la historia de la prohibición de la mariguana y un instructivo sobre cómo fabricar un cigarro para fumarla.

martes, 28 de julio de 2015

Barcelona: un paseo modernista

Artículo sobre un recorrido por la Barcelona modernista Publicado originalmente en Viajero Ejecutivo número 26. Julio de 2015.

Barcelona Modernista por Francisco Fontano

Barcelona Modernista por Francisco Fontano

Barcelona Modernista por Francisco Fontano


lunes, 15 de junio de 2015

Sabores del Eixample

Miniguía de viaje gastronómica por el Eixample en Barcelona.

Escrita en colaboración con María José Marroquín, Gretel Pérez y Adrià Valero

Publicado originalmente en tuaventura.org el 2 de junio de 2015


Las ciudades son organismos en permanente evolución, entes con vida propia cuya metamorfosis enmarca las diversas identidades urbanas y la relación de la ciudad con sus habitantes. De igual forma, uno de los mayores atractivos de cualquier ciudad yace en la conexión que logre establecer a nivel individual y la oferta experiencia. Barcelona es una ciudad vibrante, donde la posibilidad de elección no conoce barreras, donde cada público puede encontrar un nicho y los espacios de exploración son infinitos. Más allá de su geografía y clima privilegiados, del arte, cultura y arquitectura que ha visto florecer o de la efervescente vida de sus barrios emblemáticos, Barcelona es escenario de una riqueza cultural invaluable en la que la diversidad es protagonista. Los hilos de la historia han conspirado para posicionar a Barcelona como una ciudad altamente atractiva para la inmigración y flujo incesante de personas. Se trata sin lugar a dudas de una de ciudad cosmopolita en todo el sentido de la palabra, en la que convergen individuos y grupos humanos de todos y cada uno de los rincones del planeta dejando mella en la cara e identidad de la ciudad. La siguiente guía se ha planteado como un recurso de exploración de esa Barcelona multicultural a través de uno de los elementos culturales más ricos y distintivos: la gastronomía. A través de un viaje culinario y de diferentes productos gastronómicos intentaremos dar testimonio de esa multiculturalidad invitando a los lectores a conocer una Barcelona en la que es posible probar y conocer el mundo sin salir del fascinante espacio de la capital catalana.

 Andino Restaurant
Alta cocina peruana

Cuando Juan Carlos Palomino llegó hace catorce años a Barcelona desde su natal Huancayo en Perú, notó que a pesar del importante número de peruanos radicados en la ciudad, eran muy pocos los espacios donde se podía disfrutar de una verdadera gastronomía del país andino. Así, lo que suponía ser una visita a su hermana terminó convirtiéndose en un proyecto de vida que ha visto evolucionar y prosperar hasta convertirse en uno de los restaurantes peruanos más reputados de la zona de Sagrada Familia.
Por muchos años Andino se dedicó exclusivamente a servir el típico pollo asado del Perú que solía ser difícil de encontrar en Barcelona, pero desde hace un par de años ha ampliado su carta convirtiéndola en un verdadero deleite para los sentidos. Desde su famoso ají de gallina, pasando por maravillosos y copiosos ceviches y tiraditos hasta anticuchos o un clásico lomo saltado, hay opción de más para satisfacer cualquier paladar. Las bebidas y postres también tienen su protagonismo y nunca sobra alguien que se acerque para disfrutar de un buen Pisco Sour, una chica morada o una atemporal Inca Kola: “la bebida del Perú”.

Pero para Juan Carlos, lo verdaderamente importante y su mayor ganancia a través de los años ha sido poder mostrarle a la clientela no peruana (que es bastante numerosa) su cultura y la riqueza de la misma a través de la gastronomía. Por eso es muy cuidadoso con los ingredientes que escoge para no ser tomado como imitación, pues entiende que Barcelona es una plataforma hacia el mundo. Comprende que para muchas de las personas que atienda ajenas a su cultura, ya sean españoles o turistas de innumerables nacionalidades, su cocina representa una ventana hacia su tierra natal,  una oportunidad como pocas de viajar a través de los sentidos sembrando curiosidad y una imagen positiva del país que hace tantos años dejó.
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Paprika Gourmet
Gastrocultura Húngara
Cuando se da una pareja entre un español y una húngara amantes de la gastronomía, algo bueno tiene que surgir. Y en este caso surgió, para el privilegio de Barcelona, Paprika Gourmet. Un bistró pensado para ir más allá de la simple gastronomía y acercarse al concepto de gastrocultura que aquí con tanto encanto cobra vida.

La paprika es a Hungría lo que la Sagrada Familia a Barcelona”

Daniel Moreno y Veronika Fazekias, sus proprietarios, afirman que detrás de Paprika está la idea de llenar un vacío existente en el mercado que acerque al español con la gastrocultura centro europea permitiéndole acceder a productos únicos. A pesar de que el plato húngaro más reconocido al nivel mundial sea el goulash, en Paprika el producto estrella es el pastrami, maravilloso jamón de ternera sazonado con especias. De origen judío centroeuropeo y muy popular en Estado Unidos, el pastrami ha sabido traspasar tiempo, historia y fronteras para llegar hasta Barcelona. Y para acompañar un bocadillo de pastrami con mostaza y horseradish ¿qué mejor que una buena choucroute, pepinos curados y un vino húngaro?
Este lugar es acogedor, su decoración y ambiente invitan a explorar y preguntar con calma acerca de los productos que llenan las estanterías, a pasar el tiempo inmerso en una cultura diferente.

La Taquería
Gastronomía tradicional mexicana

Desde que vivía en la ciudad de México, Héctor Tlaseca siempre quiso tener una taquería. Esa idea quedó olvidada mucho tiempo, pero cuando este chilango vino a vivir a Barcelona y padeció la poca calidad de los restaurantes denominados como mexicanos, tomó la decisión de retomar su proyecto y arriesgarse con un negocio que ofreciera auténtica comida mexicana callejera a sus clientes.
Junto a otros dos socios se puso manos a la obra y el 12 de junio de 2012 abrieron La Taquería en un pequeño local junto a la Sagrada Familia. El objetivo de ofrecer una auténtica gastronomía mexicana se cumplió y el testimonio de ello es que el 80% de su clientela son mexicanos residentes en la ciudad condal.

La Taquería no sólo ofrece comida, sino que su ambiente es también auténticamente mexicano. La música es de diferentes estilos, pero siempre de ese país; los platos, saleros, mesas y utensilios son los mismos que se encontrarían en cualquier pequeña fonda mexicana; la carta está llena de expresiones y humor que dan un ambiente informal, y que, con frases como “para comer chingón”, “pásele güero”, “chescos” o “sooopas wey”, que todo mexicano reconoce como propias, se logra que todo comensal se pueda sentir en México por un momento.


La carta está llena de platillos como los tacos, las quesadillas y el guacamole, hechos con ingredientes traídos de México o conseguidos en España. Pero la posibilidad de probar diferentes platos existe cada semana, pues los sábados se prepara un platillo especial elegido por los clientes del local vía Facebook. La experiencia también puede llevarse a casa, pues el éxito del lugar llevó a que justo frente a él se abriera una tienda, donde puedes comprar los ingredientes y hacerte tus propios tacos en casa.



Xix Kebab
Alta cocina siria
Iskandar vivía en Alepo, Siria. De joven, las cosas le iban bien a su familia, cosa que le permitió venir a Barcelona en 1972 para continuar con sus estudios. Él estudiaba medicina y la ciudad condal era una buena oportunidad de hacer carrera. En su familia, haciendo honor a la fama siria, son buenos negociantes así que Iskandar decidió abrir un negocio para poder pagar sus gastos en Barcelona. Así surgió un bar de zumos de frutas que regentó con mucha ilusión.

Aun así, él siempre quiso abrir un restaurante, sobretodo de  la gastronomía de su país, Siria. Esto se hizo realidad después de conocer a Montse, la que ahora es su mujer. En 1984 entre los dos abrieron el Xix Kebab, un restaurante de comida siria tradicional en pleno Eixample de Barcelona, justo al lado del Hospital Clínic.

El Xix Kebab es un restaurante de plato y cubierto, nada que ver con el fast food”

En aquel momento el Eixample no era una zona tan turística como ahora, pues los turistas se concentraban en el Gòtic y los entornos de la Plaça Catalunya. Aun así, la fama del distrito se fue extendiendo como lugar de referencia gastronómica y son muchos los barceloneses que acuden a restaurantes como el Xix Kebab a probar comidas de otros lugares del mundo. Así pues, el Xix Kebab está muy frecuentado por los propios barceloneses desde su apertura, dato que demuestra la gran integración en Barcelona de los hosteleros extranjeros como Iskandar.
El Xix Kebab, que debe su nombre a Sish (pincho) y Kebab (carne cocinada con yogur), sirve platos de comida típica siria de alta cocina elaborados tradicionalmente. Aunque su nombre lo recuerde no tiene nada que ver con los kebab de comida rápida que se han popularizado últimamente.
Sus platos estrella son entrantes fríos basados en garbanzos y otras legumbres como el hummus, el muhammara y el mutabbal. También son muy recomendables los tes artesanales elaborados por ellos mismos y las carnes kebab cocinadas con yogur.

El local del Xix Kebab tampoco tiene nada que envidiar a ningún otro restaurante. La decoración es completamente originaria de Siria y te hace sentirte, sin duda, en el Oriente Medio. La mantelería típica está perfectamente cuidada y las lámparas parecen dignas de la antigua Persia. Unas  pipas de agua (shishas) originalmente expuestas, que pueden ofrecer para su uso en la terraza, completan la estética del restaurante.

Adaptándose a las demandas actuales, el Xix Kebab también ofrece menús y hasta hace poco hacían actuaciones en directo de música siria y danza del vientre. Esto último, no lo han podido mantener por la decreciente demanda, pero esperan poder retomarlo muy pronto.


Bombay City
Cocina Hindú
Bombay city, así como lo indica su nombre, es un restaurante especializado en comida de la India. Los cocineros se encargan de traer el auténtico sabor hindú a Barcelona a través de sus platos e ingredientes utilizados en la más exquisita comida. Con apenas dos meses de vida, el Bombay City ya cuenta con un gran flujo de clientes.

Su chef y también propietario Gupi, comenta que en todas sus comidas se utilizan las mejores hierbas y especias para asegurar la calidad y el sabor en sus platos. Es él mismo la persona encargada de recibir a los clientes y atenderlos de la mejor manera posible, para que todo el mundo quede satisfecho. Gupi es natural de la India, país que dejó hace algunos años para llegar a Barcelona y centrarse en la planificación y construcción del restaurante.
El menú se divide en varias secciones: Bombay, Taj Majal, Tadka y Lal Quila. En esta amplia carta se pueden encontrar desde el pan hindú, algunas variedades de arroces, platos basados en pollo y cordero, pescado, verduras y tandoori. Tampoco faltan postres típicos y batidos conocidos como lassi. El Bombay City cuenta con un ambiente acogedor y sencillo para disfrutar de la comida típica de la India.


Pitachok

Tienda Rusa

 Atravesar el umbral de Pitachok es lo más parecido a una experiencia de teletransportación. A quien se aventure en esta pequeña pero abundante tienda, dejará Barcelona por un momento para adentrarse en un universo ruso por excelencia.
Cualquier referente en castellano se deja en la entrada para dar paso al alfabeto cirílico y a lenguas varias que van desde el ruso o ucraniano hasta el estonio ya que como explica Irina Tirskaya, su propietaria, Rusia fue alguna vez muchas Rusias. De esta idea se desprende la filosofía de Pitachok, una espacio que pretende brindar productos que se conseguirían en cualquier tienda en Rusia más que simplemente productos “tradicionales” rusos. Lo legados culturales de las naciones que alguna vez compusieron la Unión Soviética aún siguen latentes en la cotidianidad rusa y por eso tanto allí como en Pitachok se puede adquirir desde una cerveza Lituana hasta un clásico kumis de Kazajstán.
Irina, llegó a España hace unos años pues su marido es de origen español con la idea de encontrar trabajo pero viendo que esta labor no dio frutos se decidió a abrir Pitachock quien cuenta hoy con clientela fija tanto de origen ruso como español. Irina comenta que a su tienda llegan muchos curiosos que se fían únicamente  del vodka y el caviar, pero una vez que ella se toma el tiempo de explicar sus diversos productos se animan a probar cosas nuevas y vuelven gustosos. Este espacio que debe su nombre a la versión rusa de Winnie the Pooh y donde matrioskas y otros detalles rusos reciben al visitante es una prueba más de que la multiculturalidad en Barcelona no tiene límite.


lunes, 27 de abril de 2015

La rambla de La Valeta

Caminos Sellados fue un proyecto del que tuve el gusto de ser fundador junto a cinco periodistas de viajes de cuatro países: Patricia Catania, Naiara Lemos, Marialenia Savvaidi, Anna Boschdemont y Guillem Griera. A través de un blog y de un posterior libro de viajes, se rendía homenaje a la tarjeta postal como elemento inseparable de los viajes, y se escribían textos que mezclaban el rigor periodístico e informativo, con un estilo epistolar. Todos estos textos se publicaron originalmente en www.caminossellados.com y terminaron con un premio internacional de periodismo de viajes. 
Dado que forman una serie, los iré publicando en orden cronológico.

Publicado originalmente el 7 de octubre de 2014


Hermano:

Calle en La Valeta

Tú, que viviste tan cerca de ella, lo padeciste más que yo. Así que poco puedo decirte de lo molesto que es para los habitantes de la zona, la enorme e inagotable masa de turistas que a toda hora caminan por La Rambla de Barcelona. El problema es grave y tuvimos la oportunidad de analizarlo en la clase de Destinos Turísticos, con Oriol Miralbell.

Miralbell, con quien también debatimos sobre Bye Bye Barcelona, hizo un análisis muy interesante del tema, desde ver la historia del turismo (que fue de ser un lujo para millonarios en el pasado a un derecho de todos en nuestro presente) hasta los retos que enfrenta hoy en día, y que pasan por una crisis de sostenibilidad, y por una ética de consumo. Por ejemplo, sabemos que los cruceros que entran cada día a Venecia están causando su acelerada degradación. Pero pensando sólo en nuestra comodidad no nos importa y vamos allá en esas enormes embarcaciones.
Otros problemas que estudiamos incluyen la convivencia, cuando el visitante se comporta sin civismo, y la gentrificación, cuando el número de visitantes es tal que desplazan al local, dando lugar al fenómenos de las ciudades museo.

 Todo esto me vino a la mente cuando viajé a Malta. Aunque el número de visitantes no es el mismo, Triq ir-Repubblika, la avenida principal de La Valeta, tiene un número de caminantes que a ciertas horas también resulta agobiante. La degradación ambiental y cultural es un riesgo en Comino, donde es difícil disfrutar su laguna Azul en una playa donde estás codo con codo con el viajero de al lado, y el turismo de fiesta y shopping que tanto atrae ha provocado una peligrosa pérdida de patrimonio en Sliema y Saint Julian’s.

Desarrollos turísticos amenazando los fuertes de Malta
El 80% de los ingresos de Malta vienen del turismo, y de momento el país ha sabido gestionarse para evitar el agobio que uno siente en lugares como Praga o Lisboa. Pero los problemas de otras ciudades deben servir de alerta tanto a los malteses como a el resto del mundo.

Sabes que yo adoro el viajar y me encanta que todos puedan hacerlo, pero todos los que recorremos el mundo tenemos que repensar esta actividad para que resulte benéfica y no destructiva.

Habrá que meditarlo antes de la próxima aventura.

Paco

jueves, 23 de abril de 2015

Un palacio por un amor

Caminos Sellados fue un proyecto del que tuve el gusto de ser fundador junto a cinco periodistas de viajes de cuatro países: Patricia Catania, Naiara Lemos, Marialenia Savvaidi, Anna Boschdemont y Guillem Griera. A través de un blog y de un posterior libro de viajes, se rendía homenaje a la tarjeta postal como elemento inseparable de los viajes, y se escribían textos que mezclaban el rigor periodístico e informativo, con un estilo epistolar. Todos estos textos se publicaron originalmente en www.caminossellados.com y terminaron con un premio internacional de periodismo de viajes. 
Dado que forman una serie, los iré publicando en orden cronológico.

Publicado originalmente el 24 de mayo de 2014



Querida amiga:

Ya sabes que soy un romántico, y como me encantan las grandes historias de amor hoy tenía que escribirte sobre una de la que me acabo de enterar, un gran romance que ocurrió en Barcelona, y que dotó a la ciudad de un bello edificio cuyo origen es desconocido por los miles de paseantes que caminan frente a él.
El protagonista de esta historia es Enric Sagnier, nacido en Tarragona y graduado como arquitecto en 1882. Enric empezó su carrera como asistente de Francisco de Paula del Villar y más adelante diseñó la iglesia de Santa Engracia de Moncada, en un pueblo cercano a Barcelona. Mientras se ocupaba en estos trabajos, el joven, quien también era un talentoso violinista y pintor, conoció y se enamoró de Dolors Vidal Ribas i Torrent. La chica debió apreciar los muchos talentos de Sagnier pues su amor fue correspondido, por lo que decidieron casarse. Pero cuando el joven fue a pedir la mano de su amada a su padre, éste se la negó, diciéndole que no tendría a su hija hasta que fuera un arquitecto reconocido.
Los pocos trabajos de Sagnier no bastaban al señor Vidal, y el joven se dio cuenta de que para convencerle tendría que diseñar un edificio de la mayor importancia en Barcelona. Afortunadamente para él, y con motivo de la futura Exposición Universal de 1888, el barrio de La Ribera estaba pasando por una importante transformación.

Palacio de Justicia de Barcelona (Wikimedia Commons)

El arquitecto se inscribió en un concurso para diseñar la nueva sede de los juzgados y la audiencia de la ciudad, que estarían localizados a un lado del Arco del Triunfo, puerta de entrada a la exposición. Una vez que el juzgado deliberó, su proyecto fue elegido y el joven recibió la comisión de hacerse cargo del proyecto al lado de su compañero Josep Domènech. La construcción del edificio tomaría veinte años, pero en 1888 con su proyecto ganador Enric Sagnier pudo casarse con su amada Dolors.
El Palacio de Justicia de Barcelona combina la funcionalidad de la sede con la monumentalidad de la obra, y con una belleza escultórica obra de los mejores exponentes de este arte. Tiene además lienzos de grandes pintores catalanes en su interior, y aún si estos elementos artísticos estuvieran ausentes, su arquitectura de grandes cúpulas y hierro forjado llaman poderosamente la atención, convirtiéndolo en una digna vista del paseo que engalana. 
El talento mostrado por Sagnier en esta primera obra luego se confirmaría, pues a lo largo de su vida el arquitecto continuó trabajando en grandes obras tanto en Barcelona como en sus alrededores, entre las que destacan la Aduana de Barcelona, el Templo del Sagrado Corazón en el Tibidabo y las Torres de Arbide en San Sebastián. Pero no me cabe duda de que entre todas sus obras, el arquitecto siempre debió tener especial aprecio por este palacio, que no sólo es la sede de las instituciones judiciales de la ciudad, también fue la obra que le permitió consumar un gran amor. 

¿No te encantaría que alguien levantara un palacio por ti?

Te dejo con esta historia, amiga, pero volveré con otras que voy descubriendo mientras paseo por Europa. 

Hasta la próxima.

miércoles, 22 de abril de 2015

‘Bye Bye Barcelona’ (2014), de Eduardo Chibás

Caminos Sellados fue un proyecto del que tuve el gusto de ser fundador junto a cinco periodistas de viajes de cuatro países: Patricia Catania, Naiara Lemos, Marialenia Savvaidi, Anna Boschdemont y Guillem Griera. A través de un blog y de un posterior libro de viajes, se rendía homenaje a la tarjeta postal como elemento inseparable de los viajes, y se escribían textos que mezclaban el rigor periodístico e informativo, con un estilo epistolar. Todos estos textos se publicaron originalmente en www.caminossellados.com y terminaron con un premio internacional de periodismo de viajes. 
Dado que forman una serie, los iré publicando en orden cronológico.

Publicado originalmente el 18 de mayo de 2014

Amigo:

Hace unos días di un largo recorrido por Barcelona, estuve presente en sus grandes atractivos y así palomeé todos los puntos básicos de la lista de cualquier visitante: La RamblaBarcelonetaLa Sagrada FamiliaPark Güell. Lamentablemente no se trató de una visita agradable. Fue apresurado, pues el ritmo lo marcó el apretado itinerario de los guías de turistas, y molesto por la presencia de otros cientos de turistas que estorbaban el paso, la vista y el oído con sus cámaras, su ruido, sus atuendos y su aparente poco aprecio por el verdadero valor de todo lo que veían. Al terminar no pude evitar salir decepcionado, me dio la impresión de que no vi a ningún barcelonés fuera de los empleados que me atendieron en un local de comida rápida donde apuré una hamburguesa, y aunque salí con muchos recuerdos como camisetas de Lionel Messi y un sombrero de charro mexicano que una dependienta me aseguró era típico de Cataluña, me dio la impresión de que no conocí realmente la ciudad, ni su cultura, y el caos que me rodeó me dejó con pocas ganas de volver.
Esta experiencia, yo la viví viendo el documental Bye Bye Barcelona, que reflexiona sobre el impacto negativo que el turismo de masas tiene en la ciudad condal, pero miles de personas la experimentan a diario, y esto es motivo de que según algunos estudios la ciudad sea la cuarta que más defrauda a sus visitantes, además de que tiene un terrible costo sobre la calidad de vida de sus habitantes.
La película, del director Eduardo Chibás, fue presentada en el marco del Máster de Periodismo de Viajes, y todos los asistentes tuvimos la oportunidad de reflexionar sobre el tema con el cineasta, quien nos acompañó en la función. En poco menos de una hora se nos presenta un triste panorama con datos sorprendentes como el de que ocho de cada diez personas en La Rambla son turistas, que el número de visitantes a la ciudad ha pasado de 1.7 millones en 1990 a 8 millones en 2013, y que, aunque el turismo deja ingresos millonarios a la ciudad, también ha provocado el cierre de cientos de negocios tradicionales que han sido remplazados por bares e indistinguibles tiendas de súvenirs.
Chibás ha dado voz a las asociaciones de vecinos, quienes se quejan de que sus barrios ya no están hechos para vivir, pues su infraestructura está superada, pero cuyas peticiones han sido ignoradas por el ayuntamiento, quien apoyando al lobby hotelero continúa especulando con la construcción de habitaciones y negocios, haciendo de la ciudad un parque temático para el consumo masivo.
Al final reflexionamos sobre las salidas que este problema puede tener, para evitar que la ciudad se pierda para los locales, y para lograr que el turismo de calidad no huya de ella atosigado por las masas que vienen por unas horas a través de masivos cruceros que han hecho mucho daño en todo el Mediterráneo. También meditamos sobre nuestra responsabilidad como periodistas de viajes a la hora de promocionar un destino, y finalmente vimos la necesidad de que tanto Barcelona como otras grandes urbes en su situación recuperen la filosofía que las hizo atractivas en un principio: tener un proyecto de desarrollo como país para sus ciudadanos, no un proyecto de mercado para el consumo sin fin de millones de personas que pasan sin conocer.
El documental se estrenó vía internet en marzo pasado, y desde aquí te invito a verlo y a que también reflexiones sobre cómo hacer que el turismo sea algo positivo y no negativo para un destino.