Publicado originalmente en Revista RGB #4, en enero de 2015.
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lunes, 4 de mayo de 2015
El punto de giro del cine maltés
Escrito en colaboración con Naiara Lemos y con fotografías e información de Caminos Sellados.
Publicado originalmente en Revista RGB #4, en enero de 2015.
Publicado originalmente en Revista RGB #4, en enero de 2015.
martes, 28 de abril de 2015
‘El mago de Oz’, de Victor Fleming
Caminos Sellados fue un proyecto del que tuve el gusto de ser fundador junto a cinco periodistas de viajes de cuatro países: Patricia Catania, Naiara Lemos, Marialenia Savvaidi, Anna Boschdemont y Guillem Griera. A través de un blog y de un posterior libro de viajes, se rendía homenaje a la tarjeta postal como elemento inseparable de los viajes, y se escribían textos que mezclaban el rigor periodístico e informativo, con un estilo epistolar. Todos estos textos se publicaron originalmente en www.caminossellados.com y terminaron con un premio internacional de periodismo de viajes.
Dado que forman una serie, los iré publicando en orden cronológico.
Publicado originalmente el 23 de noviembre de 2014
Querido amigo:
Uno de los más grandes clásicos de la historia del cine está estrechamente ligado con un viaje, y con todo lo que esta acción representa para nosotros. Se trata de El mago de Oz, película que cautivó a las audiencias en 1939 y que desde entonces es uno de los pilares de la historia del cine.
La película se basa en la novela El maravilloso mago de Oz de Frank L. Baum, y si bien no fue la primera ni la última adaptación de estas novelas, es sin duda la más importante. Entre sus logros se encuentran el ser una de las primeras cintas en hacer uso del color como un elemento narrativo de la historia, además de que legó algunas canciones igualmente icónicas en una época en que el séptimo arte era difícilmente concebido sin números musicales, pero pasemos a la historia y a los viajes que hay en ella.
Dorita (Judy Garland) es una chica apunto de alcanzar la madurez, quien crece aburrida en una granja en el estado de Kansas, ahí se mete en problemas por el comportamiento de su perro Toto, pero no encuentra apoyo de sus tíos, que están muy ocupados preparándose para una tormenta. Dorita escapa de su hogar, sólo para decidir regresar, pero antes de hacerlo es atrapada por un tornado que la llevará muy lejos de casa, pues al terminar la tormenta ella y Toto se encuentran en el fantasioso mundo de Oz.
Empieza ahí un viaje para la chica cuyo objetivo final es volver a su hogar, para lo cual se le da la misión de alcanzar la enorme Ciudad Esmeralda para pedir ayuda al mago que gobierna este mundo. Dentro de este periplo, tendrá la oportunidad de descubrir el maravilloso mundo al que la suerte la ha llevado y conocerá tanto lo bueno como lo malo de él al recorrer el camino amarillo y encontrarse con aliados entre los que destacan El Espantapájaros, El Hombre de Hojalata y El León Cobarde. Cada uno de estos personajes se sumará la aventura y dentro del viaje encontrarán dones que creen que les hacen falta.
Al final Dorita vuelve a casa y la aventura le deja como enseñanza que “no hay lugar como el hogar“. El film ha sido influyente hasta nuestros días y recientemente dio lugar a una precuela Oz: el poderoso, que rindiendo homenaje a su antecesora nos muestra el viaje del mago y cómo llegó a residir en Ciudad Esmeralda.
Sobra decir que los lugares que Dorita ve, a excepción de la Kansas rural, están fuera de nuestro alcance. Pero todo lo que ella experimenta podemos vivirlo en cualquier viaje que emprendamos, la emoción de descubrir nuevos lugares, de conocer nuevas personas y de vencer los retos y dificultades que se nos presenten en el camino son cosas que todo viajero vive cada que deja su vivienda.
Y como Dorita aprendió, no hay lugar como el hogar, y toda aventura termina cuando regresamos a casa. Eso sí, para siempre quedan las aventuras y enseñanzas, así como el deseo de volver a salir y recorrer nuevos caminos. Aunque la película ya no lo cuente, poca duda me cabe de que Dorita no se quedaría sin volver a ver el mundo que empezó a descubrir.
Te recomiendo que no te pierdas este clásico del cine, y que lo tengas presente cada vez que inicies una nueva travesía.
Hasta que nos reencontremos en casa.
Un abrazo.
Publicado originalmente el 23 de noviembre de 2014
Querido amigo:
Uno de los más grandes clásicos de la historia del cine está estrechamente ligado con un viaje, y con todo lo que esta acción representa para nosotros. Se trata de El mago de Oz, película que cautivó a las audiencias en 1939 y que desde entonces es uno de los pilares de la historia del cine.
La película se basa en la novela El maravilloso mago de Oz de Frank L. Baum, y si bien no fue la primera ni la última adaptación de estas novelas, es sin duda la más importante. Entre sus logros se encuentran el ser una de las primeras cintas en hacer uso del color como un elemento narrativo de la historia, además de que legó algunas canciones igualmente icónicas en una época en que el séptimo arte era difícilmente concebido sin números musicales, pero pasemos a la historia y a los viajes que hay en ella.
Dorita (Judy Garland) es una chica apunto de alcanzar la madurez, quien crece aburrida en una granja en el estado de Kansas, ahí se mete en problemas por el comportamiento de su perro Toto, pero no encuentra apoyo de sus tíos, que están muy ocupados preparándose para una tormenta. Dorita escapa de su hogar, sólo para decidir regresar, pero antes de hacerlo es atrapada por un tornado que la llevará muy lejos de casa, pues al terminar la tormenta ella y Toto se encuentran en el fantasioso mundo de Oz.
Empieza ahí un viaje para la chica cuyo objetivo final es volver a su hogar, para lo cual se le da la misión de alcanzar la enorme Ciudad Esmeralda para pedir ayuda al mago que gobierna este mundo. Dentro de este periplo, tendrá la oportunidad de descubrir el maravilloso mundo al que la suerte la ha llevado y conocerá tanto lo bueno como lo malo de él al recorrer el camino amarillo y encontrarse con aliados entre los que destacan El Espantapájaros, El Hombre de Hojalata y El León Cobarde. Cada uno de estos personajes se sumará la aventura y dentro del viaje encontrarán dones que creen que les hacen falta.
Al final Dorita vuelve a casa y la aventura le deja como enseñanza que “no hay lugar como el hogar“. El film ha sido influyente hasta nuestros días y recientemente dio lugar a una precuela Oz: el poderoso, que rindiendo homenaje a su antecesora nos muestra el viaje del mago y cómo llegó a residir en Ciudad Esmeralda.
Sobra decir que los lugares que Dorita ve, a excepción de la Kansas rural, están fuera de nuestro alcance. Pero todo lo que ella experimenta podemos vivirlo en cualquier viaje que emprendamos, la emoción de descubrir nuevos lugares, de conocer nuevas personas y de vencer los retos y dificultades que se nos presenten en el camino son cosas que todo viajero vive cada que deja su vivienda.
Y como Dorita aprendió, no hay lugar como el hogar, y toda aventura termina cuando regresamos a casa. Eso sí, para siempre quedan las aventuras y enseñanzas, así como el deseo de volver a salir y recorrer nuevos caminos. Aunque la película ya no lo cuente, poca duda me cabe de que Dorita no se quedaría sin volver a ver el mundo que empezó a descubrir.
Te recomiendo que no te pierdas este clásico del cine, y que lo tengas presente cada vez que inicies una nueva travesía.
Hasta que nos reencontremos en casa.
Un abrazo.
lunes, 27 de abril de 2015
‘¡Que viva México!’ (1979), de Sergei Eisenstein
Caminos Sellados fue un proyecto del que tuve el gusto de ser fundador junto a cinco periodistas de viajes de cuatro países: Patricia Catania, Naiara Lemos, Marialenia Savvaidi, Anna Boschdemont y Guillem Griera. A través de un blog y de un posterior libro de viajes, se rendía homenaje a la tarjeta postal como elemento inseparable de los viajes, y se escribían textos que mezclaban el rigor periodístico e informativo, con un estilo epistolar. Todos estos textos se publicaron originalmente en www.caminossellados.com y terminaron con un premio internacional de periodismo de viajes.
Dado que forman una serie, los iré publicando en orden cronológico.
Publicado originalmente el 12 de octubre de 2014
Querido amigo:
Saludos.
Publicado originalmente el 12 de octubre de 2014
Querido amigo:
En 1930 el gran director soviético Sergei Eisenstein llegó a México para trabajar en la que sería su película más ambiciosa. Tras el reconocimiento internacional que filmes como El acorazado Potemkin (1925) y Octubre (1927) le habían merecido, el cineasta tomó la decisión de continuar su carrera lejos de su Rusia natal y viajó a Hollywood. Donde, tras varios proyectos fallidos con la Paramount, Eisenstein consiguió financiamiento de parte de Upton Sinclair, quien le dio total libertad creativa bajo la condición de que el escenario y la historia ocurrieran en México.
El director llegó al país sin un plan definido, sin saber que con su llegada a México iba a iniciar un viaje que superaría todas sus expectativas, y que lo enamoraría de una nación a la que admiraba por haber triunfado con una revolución social, refiriéndose a la reciente Revolución Mexicana.
El viaje de Eisenstein lo llevó por varios rincones del país. Desde Yucatán, donde conoció la cultura maya; hasta Hidalgo, donde visitó las haciendas pulqueras; y pasando por el Istmo de Tehuantepec, donde presenció una boda tradicional. Todo lo que presenció se fue sumando en su cabeza para hacer un ambicioso proyecto donde exploraría la historia, geografía y cultura mexicana a través de diferentes episodios.
El soviético no pudo dejar de filmar mucho de lo que veía, y su viaje se extendió más allá de lo planeado, hasta que sus patrocinadores, cansados, le retiraron el apoyo. El director aún tenía pendiente la grabación de las escenas de la última parte de su cinta, pero aceptó volver a Estados Unidos y editar la cinta a partir de las 50 horas de celuloide grabadas, lamentablemente, se encontró con que su ingreso al país fue bloqueado por las autoridades, y al volver a Moscú, nunca pudo recibir las cintas en casa para editarlas desde allá. Su obra magna quedaría así, trunca.
Sin embargo, la historia de la película, llamada ¡Que viva México!, continuaría. Los productores originales usaron el material para estrenar tres cortometrajes, pero sería en 1979 cuando Grigori Aleksandrov recuperó el material original y editó una versión de la cinta basada en los apuntes dejados por el ya fallecido Eisenstein. Esta versión hoy está disponible y nos permite compartir el viaje del director por nuestro país, y maravillarnos con aquellos aspectos de nuestra cultura que más le interesaron: el día de los muertos, las procesiones a la virgen de Guadalupe, las corridas de toros… Además se puede notar el buen ojo para la cámara que tenía uno de los más grandes de la historia del cine.
Te recomiendo que busques la cinta y que hagas un maravilloso viaje a México y a su pasado. Ya me platicarás entonces tus impresiones.
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viernes, 24 de abril de 2015
‘Madagascar, carnet de voyage’ (2010), de Batien Dubois
Caminos Sellados fue un proyecto del que tuve el gusto de ser fundador junto a cinco periodistas de viajes de cuatro países: Patricia Catania, Naiara Lemos, Marialenia Savvaidi, Anna Boschdemont y Guillem Griera. A través de un blog y de un posterior libro de viajes, se rendía homenaje a la tarjeta postal como elemento inseparable de los viajes, y se escribían textos que mezclaban el rigor periodístico e informativo, con un estilo epistolar. Todos estos textos se publicaron originalmente en www.caminossellados.com y terminaron con un premio internacional de periodismo de viajes.
Dado que forman una serie, los iré publicando en orden cronológico.
Publicado originalmente el 29 de junio de 2014
Publicado originalmente el 29 de junio de 2014
Amigo:
Nuestro proyecto de viaje se ha dedicado a rendir homenaje a un medio tradicional de comunicación durante un viaje, las tarjetas postales. Éstas, aunque son las más reconocidas, no son la única manera en que los viajeros han plasmado sus impresiones de un país extranjero, otro de los medios más atractivos han sido los diarios, que acompañan a una persona día tras día mientras recorre tierras extrañas, y donde al final de cada jornada se escriben las impresiones, curiosidades y aventuras, a la vez que se les acompaña de pequeños recuerdos como billetes de transporte, entradas a atracciones, fotografías o cualquier pequeño detalle que al ser observado, nos remite al lugar de donde procedieron y a la anécdota que lo hizo significativo.
Los diarios de viaje se han vuelto mucho menos comunes en estos tiempos donde la tecnología permite compartir todo al instante, pero para quienes mantienen viva su tradición son un recuerdo tangible e imborrable de las aventuras vividas lejos de casa.
Todo esto viene a cuento porque hoy quería hablarte de un precioso cortometraje que homenajea a los diarios de viaje. Madagascar, diario de viaje, de Bastien Dubois.
Dubois es un animador francés y apasionado de los viajes, quien tras visitar Madagascar, en África, decidió plasmar todas sus impresiones en un original trabajo que en once minutos nos resume sus experiencias en la isla.
Caminos, comida, bebidas, fauna, paisajes, todo forma parte de este cortometraje, que además se concentra en la gente. Las miradas de los malgache, sus sonrisas, y su curiosidad por el extraño visitante que recorrer sus pueblos para presenciar la tradicional ceremonia fúnebre de los famadihana.
Además de una animación que da en el blanco a la hora de reflejar el país, el corto de Dubois aprovecha el paisaje sonoro del país para, con cantos, música, diálogos y el sonido de ciudades, y pueblos permitirnos sentirnos inmersos en el viaje que se nos propone.
Cuando vi este corto por primera vez, me encantó, y visto por segunda ocasión sigo teniéndolo en alta estima. Creo que su mayor logro es que hace lo que todo periodista de viajes pretende lograr, transmitirnos el cariño y la pasión del viajero por el lugar en el que estuvo, y despertarnos el interés por estar allí para vivir en persona aquello que se nos cuenta.
Termino estas letras, amigo, recomendándote que te regales un maravilloso viaje a Madagascar, y que lo comiences viendo esta pequeña pero inigualable película.
Hasta la próxima.
miércoles, 22 de abril de 2015
‘Bye Bye Barcelona’ (2014), de Eduardo Chibás
Caminos Sellados fue un proyecto del que tuve el gusto de ser fundador junto a cinco periodistas de viajes de cuatro países: Patricia Catania, Naiara Lemos, Marialenia Savvaidi, Anna Boschdemont y Guillem Griera. A través de un blog y de un posterior libro de viajes, se rendía homenaje a la tarjeta postal como elemento inseparable de los viajes, y se escribían textos que mezclaban el rigor periodístico e informativo, con un estilo epistolar. Todos estos textos se publicaron originalmente en www.caminossellados.com y terminaron con un premio internacional de periodismo de viajes.
Dado que forman una serie, los iré publicando en orden cronológico.
Publicado originalmente el 18 de mayo de 2014
Amigo:
Hace unos días di un largo recorrido por Barcelona, estuve presente en sus grandes atractivos y así palomeé todos los puntos básicos de la lista de cualquier visitante: La Rambla, Barceloneta, La Sagrada Familia y Park Güell. Lamentablemente no se trató de una visita agradable. Fue apresurado, pues el ritmo lo marcó el apretado itinerario de los guías de turistas, y molesto por la presencia de otros cientos de turistas que estorbaban el paso, la vista y el oído con sus cámaras, su ruido, sus atuendos y su aparente poco aprecio por el verdadero valor de todo lo que veían. Al terminar no pude evitar salir decepcionado, me dio la impresión de que no vi a ningún barcelonés fuera de los empleados que me atendieron en un local de comida rápida donde apuré una hamburguesa, y aunque salí con muchos recuerdos como camisetas de Lionel Messi y un sombrero de charro mexicano que una dependienta me aseguró era típico de Cataluña, me dio la impresión de que no conocí realmente la ciudad, ni su cultura, y el caos que me rodeó me dejó con pocas ganas de volver.
Esta experiencia, yo la viví viendo el documental Bye Bye Barcelona, que reflexiona sobre el impacto negativo que el turismo de masas tiene en la ciudad condal, pero miles de personas la experimentan a diario, y esto es motivo de que según algunos estudios la ciudad sea la cuarta que más defrauda a sus visitantes, además de que tiene un terrible costo sobre la calidad de vida de sus habitantes.
La película, del director Eduardo Chibás, fue presentada en el marco del Máster de Periodismo de Viajes, y todos los asistentes tuvimos la oportunidad de reflexionar sobre el tema con el cineasta, quien nos acompañó en la función. En poco menos de una hora se nos presenta un triste panorama con datos sorprendentes como el de que ocho de cada diez personas en La Rambla son turistas, que el número de visitantes a la ciudad ha pasado de 1.7 millones en 1990 a 8 millones en 2013, y que, aunque el turismo deja ingresos millonarios a la ciudad, también ha provocado el cierre de cientos de negocios tradicionales que han sido remplazados por bares e indistinguibles tiendas de súvenirs.
Chibás ha dado voz a las asociaciones de vecinos, quienes se quejan de que sus barrios ya no están hechos para vivir, pues su infraestructura está superada, pero cuyas peticiones han sido ignoradas por el ayuntamiento, quien apoyando al lobby hotelero continúa especulando con la construcción de habitaciones y negocios, haciendo de la ciudad un parque temático para el consumo masivo.
Al final reflexionamos sobre las salidas que este problema puede tener, para evitar que la ciudad se pierda para los locales, y para lograr que el turismo de calidad no huya de ella atosigado por las masas que vienen por unas horas a través de masivos cruceros que han hecho mucho daño en todo el Mediterráneo. También meditamos sobre nuestra responsabilidad como periodistas de viajes a la hora de promocionar un destino, y finalmente vimos la necesidad de que tanto Barcelona como otras grandes urbes en su situación recuperen la filosofía que las hizo atractivas en un principio: tener un proyecto de desarrollo como país para sus ciudadanos, no un proyecto de mercado para el consumo sin fin de millones de personas que pasan sin conocer.
El documental se estrenó vía internet en marzo pasado, y desde aquí te invito a verlo y a que también reflexiones sobre cómo hacer que el turismo sea algo positivo y no negativo para un destino.
lunes, 20 de abril de 2015
’Bajo California, el límite del tiempo’ (1999), de Carlos Bolado
Caminos Sellados fue un proyecto del que tuve el gusto de ser fundador junto a cinco periodistas de viajes de cuatro países: Patricia Catania, Naiara Lemos, Marialenia Savvaidi, Anna Boschdemont y Guillem Griera. A través de un blog y de un posterior libro de viajes, se rendía homenaje a la tarjeta postal como elemento inseparable de los viajes, y se escribían textos que mezclaban el rigor periodístico e informativo, con un estilo epistolar. Todos estos textos se publicaron originalmente en www.caminossellados.com y terminaron con un premio internacional de periodismo de viajes.
Dado que forman una serie, los iré publicando en orden cronológico.
Publicado originalmente el 6 de abril de 2014
Amigo:
Hoy te escribo sobre un personaje. Se llama Damián Ojeda, y es un artista plástico estadounidense. La razón por la que te cuento de él es por un largo viaje que hizo, recorriendo a pie la península de Baja California y sembrando el paisaje con instalaciones artísticas. Todo como parte de una expiación debida a un secreto que se guardaba muy dentro.
| Baja California |
Todo esto lo sé porque yo, como otros muchos, acompañé a Damián en su viaje, ya que este fue retratado en la película Bajo California: El límite del tiempo, dirigida por Carlos Bolado.
La película es muy recomendable, ya que en ella se combinan los dos tipos de viaje que uno puede tener. Por un lado el viaje físico, el mismo que lleva a Damián y a nosotros a conocer los paisajes desérticos de este estado mexicano; y por el otro el viaje introspectivo, que transforma al personaje a través de sus experiencias, de modo similar a como toda gran travesía transforma a quien lo lleva a cabo.
El periplo de Damián inicia por un suceso trágico, pero más allá de ello su aventura me resulta envidiable. ¿A poco no has querido alguna vez dejarlo todo, ponerte a caminar y tomarte todo el tiempo necesario para llegar con calma a tu destino? Ese es un tiempo que quizá nunca tengamos y un recorrido que tal vez nunca nos animemos a hacer, pero que la película nos permite imaginar.
Asimismo, y dejando de lado su trama, Bajo California es una bellísima colección de imágenes de la reserva ecológica del Vizcaíno y de las pinturas rupestres de la Sierra de San Francisco, que por cierto son patrimonio cultural de la humanidad. Vale la pena ver la película sólo por conocer estos dos recónditos rincones de la geografía mexicana.
Así que quedas invitado a hacer este viaje. Yo me despido, pero más adelante te propondré otros viajes cinematográficos, mismos que espero te inspiren aventuras reales.
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