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jueves, 21 de mayo de 2015

Oporto: sabor entre el río y el puerto

Artículo de viaje a Portugal con una ruta turística por el Río Duero, siguiendo los pasos de la producción del vino oporto.

Escrito en colaboración con Érika Leal Mejía, publicado originalmente en Revista RGB en septiembre de 2014.


Oporto

Artículo de viaje a Oporto

artículo de viaje a oporto
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viernes, 24 de abril de 2015

La conexión de Malta y Portugal

Caminos Sellados fue un proyecto del que tuve el gusto de ser fundador junto a cinco periodistas de viajes de cuatro países: Patricia Catania, Naiara Lemos, Marialenia Savvaidi, Anna Boschdemont y Guillem Griera. A través de un blog y de un posterior libro de viajes, se rendía homenaje a la tarjeta postal como elemento inseparable de los viajes, y se escribían textos que mezclaban el rigor periodístico e informativo, con un estilo epistolar. Todos estos textos se publicaron originalmente en www.caminossellados.com y terminaron con un premio internacional de periodismo de viajes. 
Dado que forman una serie, los iré publicando en orden cronológico.

Publicado originalmente el 19 de junio de 2014


Querido amigo:

Hoy te escribo mientras vuelvo a recordar mi viaje a Portugal, y en particular mi paso por Oporto, de cuyos barcos te hablé hace algún tiempo.
Uno de los monumentos más famosos de la ciudad es la torre de los Clérigos, una construcción que con 75.6 metros fue durante largo tiempo el edificio más alto de la ciudad y que, aunque ya ha sido superada, sigue siendo visible desde muchos puntos de Oporto. Su importancia es tal que los portugueses la usaron para decorar una moneda conmemorativa de dos euros.
La torre de los Clérigos no es otra cosa que el campanario de la iglesia homónima, a cuya espalda se levanta. Ambas construcciones datan de finales del siglo XVIII, y fueron obra del arquitecto italiano Nicolau Nasoni.
Torre de los Clérigos

Conocí la torre en mi primer día en Portugal. Tras caminar por la plaza de la Libertad, flanqueada en toda su extensión por exquisitos palacios del siglo XIX, se llega a la rua dos Clerigos, la cual es dominada desde las alturas por la fachada de la iglesia localizada en la cima de la calle que, como muchas en la ciudad, se adapta a los desniveles del terreno.
Lamentablemente no pude entrar a la iglesia, que estaba siendo restaurada, pero sí disfrutar con su fachada de estilo barroco, que a pesar de su calidad ha tomado un lugar secundario en el interés turístico respecto a su campanario.
Contemplar la esbelta figura de éste ya merece hacer el viaje hasta allí, pero la torre permite además conocer su interior y, para quien logre subir sus 240 escalones, disfrutar de una panorámica de Oporto y de sus famosos tejados rojos que sólo pueden disfrutarse plenamente desde esta altura. Contemplando desde allí la ciudad en su conjunto, uno comienza a enamorarse de ella.

Siempre me gusta tomarme el tiempo de recordar y compartir contigo mis viajes pasados, pero estas letras sobre la torre no se deben sólo a una remembranza. Pues leyendo he descubierto una conexión entre Portugal, mi último destino, y Malta, el siguiente.
Esta conexión es gracias a Nicolau Nasoni, quien tras formarse como artista en Siena, fue invitado a Malta por el Gran Maestre de los Caballeros de San Juan, el portugués Manoel de Vilhena, quien se preocupó por embellecer la isla.
Durante dos años Nasoni trabajó como pintor creando los frescos de la cripta del Gran Maestre en la iglesia de San Juan, y los óleos en el palacio del Gran Maestre. Asimismo el arquitecto perfeccionó sus habilidades artísticas, e hizo los contactos necesarios con caballeros de origen portugués que facilitaron su contratación por la diócesis de Oporto. Ya en la ciudad de norte de Portugal desarrolló el grueso de su trabajo, creando edificios que, como la torre que te he descrito, siguen siendo íconos de la nación lusitana.

Panorámica de Porto

¿No es sorprendente como la historia enlaza de esta manera lugares y monumentos que en principio parecen tan lejanos?

Después de tener el gusto de estar en su torre de los Clérigos, ahora que estaré en Malta conoceré más del trabajo de Nasoni, y habiendo contemplado ya parte de su obra la veré con otros ojos.

Me da gusto compartir estos descubrimientos contigo, amigo, y nos seguimos escribiendo para compartir Portugal, Malta y el mundo.

martes, 21 de abril de 2015

Los Rabelos del Duero

Caminos Sellados fue un proyecto del que tuve el gusto de ser fundador junto a cinco periodistas de viajes de cuatro países: Patricia Catania, Naiara Lemos, Marialenia Savvaidi, Anna Boschdemont y Guillem Griera. A través de un blog y de un posterior libro de viajes, se rendía homenaje a la tarjeta postal como elemento inseparable de los viajes, y se escribían textos que mezclaban el rigor periodístico e informativo, con un estilo epistolar. Todos estos textos se publicaron originalmente en www.caminossellados.com y terminaron con un premio internacional de periodismo de viajes. 
Dado que forman una serie, los iré publicando en orden cronológico.

Publicado originalmente el 22 de abril de 2014



Amigo:

Un aspecto muy importante de un viaje es el transporte. Y es lógico que así sea, el modo que usamos para llegar a algún lugar puede incluso llegar a definir el tipo de viaje que emprendemos. Hay transportes universales como el avión, minoritarios como las carrozas e incluso imaginarios como casas voladoras. Pero yo quería hablarte de aquellos que son únicos en el mundo, que alguna vez tuvieron una función práctica y que hoy son un reclamo turístico para los visitantes de ese lugar que alguna vez inventó ese transporte muy particular.
Rabelos bajo el puente Don Luis I
Como sabes, hace pocos días me fui a pasear a Portugal, y ahí descubrí uno de estos transportes únicos, se llaman rabelos, y sólo los encontrarás navegando por las aguas del río Duero.


El Rabelo es una barca que era usada para transportar el famoso Oporto desde las fincas que lo producían río arriba hasta las ciudades de Vila Nova de Gaia, donde se almacenaba, y Porto, donde se embarcaba a otros países, especialmente a la Gran Bretaña.
Otro día te contaré más acerca del Oporto, parte fundamental de la historia de la ciudad que le dio nombre. Pero hoy me concentro en esta barca, que es un símbolo de la región. Cada rabelo era capaz de transportar hasta Vila Nova entre 45 y 50 barriles del valioso vino en tres días de navegación, para esto requerían marineros muy hábiles, pues el Duero (Douro, en portugués) fue una corriente muy peligrosa hasta que se construyeron presas para domar sus aguas.
La forma del rabelo fue inspirada por los barcos dragones vikingos, pero lo que más llama la atención es que se impulsa gracias a una larga vara que empujaba al barco en el fondo del río. A la mayoría de los visitantes esto les recuerda las góndolas venecianas. Pero yo, probablemente como tú harías, pensé en las trajineras de Xochimilco.

Rabelos en el río Duero

El rabelo perdió su utilidad cuando se construyó una línea férrea a lo largo del río, la cual por su seguridad y rapidez se usó para transportar el vino. La última vez que navegarían con su función comercial fue en 1964. Sin embargo, tenemos la suerte de que el rabelo sobrevivió con motivos turísticos y como símbolo de la región. Hoy, como yo hice, los puedes ver no sólo en museos, sino en las riberas tanto de Porto y Vila Nova, como de otras poblaciones del Duero, y si tienes la suerte de visitar Portugal el 24 de junio, disfrutarás de la regata anual de estos barcos celebrada cada día de San Juan.

Te mando un saludo amigo, y espera mis cartas para que te siga hablando de Portugal y del mundo.