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jueves, 19 de noviembre de 2015

Las capillas medievales

Parte de mis textos escritos para el libro Postales del Mundo: Maltaque dentro del proyecto de Caminos Sellados, rindió homenaje a las tarjetas postales con un estilo periodístico epistolar.
Los textos son míos y el libro fue desarrollado en colaboración con: Anna Boschdemont, Patricia Catania, Guillem Griera, Naiara Lemos y Marialenia Savvaidi.
El proyecto ganó un premio en los Malta Tourism Press Awards 2014.


Las capillas medievales
Capilla de Ħal Millieri

Querida Kika

Al descubrir Malta, una de las cosas que más me llamó la atención es la cantidad de templos sembrada por todo su territorio. Desde grandes catedrales hasta sencillas ermitas dan testimonio de la importancia de la religión en la historia del país.
Dicen en la isla que tienen una iglesia para cada día del año (si no es que más), y aunque de toda esta colección sean los tesoros de las co-catedrales de Valeta y Mdina las que más miradas atraen, éstas no son más que la punta del iceberg del patrimonio religioso maltés.
Caminando por cada uno de sus pueblos, descubrirás a cada paso capillas medievales, que nos remiten a una época en que el cristianismo era reintroducido a un lugar que llevaba siglos practicando el islam. Su número es tal que bien puede considerárseles uno de los rasgos distintivos del país.
Las capillas son humildes, pero todas llaman la atención y las puedes llegar a ver en acantilados frente al mar, al fondo de barrancas o dentro de cuevas. Mostrando que la fe, supera muchas barreras. Muchas han caído en desuso, pero se mantienen en pie y algunas han sobrevivido incluso a las villas que les dieron origen. Hoy están siendo revaloradas y rescatadas.
Cuando veas alguna estarás contemplando uno de los rasgos más auténticos de Malta.

La próxima vez que las visité, espero que sea contigo.


Tu compañero de aventuras.

lunes, 27 de abril de 2015

‘¡Que viva México!’ (1979), de Sergei Eisenstein

Caminos Sellados fue un proyecto del que tuve el gusto de ser fundador junto a cinco periodistas de viajes de cuatro países: Patricia Catania, Naiara Lemos, Marialenia Savvaidi, Anna Boschdemont y Guillem Griera. A través de un blog y de un posterior libro de viajes, se rendía homenaje a la tarjeta postal como elemento inseparable de los viajes, y se escribían textos que mezclaban el rigor periodístico e informativo, con un estilo epistolar. Todos estos textos se publicaron originalmente en www.caminossellados.com y terminaron con un premio internacional de periodismo de viajes. 
Dado que forman una serie, los iré publicando en orden cronológico.

Publicado originalmente el 12 de octubre de 2014

Querido amigo:

En 1930 el gran director soviético Sergei Eisenstein llegó a México para trabajar en la que sería su película más ambiciosa. Tras el reconocimiento internacional que filmes como El acorazado Potemkin (1925) y Octubre (1927) le habían merecido, el cineasta tomó la decisión de continuar su carrera lejos de su Rusia natal y viajó a Hollywood. Donde, tras varios proyectos fallidos con la Paramount, Eisenstein consiguió financiamiento de parte de Upton Sinclair, quien le dio total libertad creativa bajo la condición de que el escenario y la historia ocurrieran en México.

El director llegó al país sin un plan definido, sin saber que con su llegada a México iba a iniciar un viaje que superaría todas sus expectativas, y que lo enamoraría de una nación a la que admiraba por haber triunfado con una revolución social, refiriéndose a la reciente Revolución Mexicana.
El viaje de Eisenstein lo llevó por varios rincones del país. Desde Yucatán, donde conoció la cultura maya; hasta Hidalgo, donde visitó las haciendas pulqueras; y pasando por el Istmo de Tehuantepec, donde presenció una boda tradicional. Todo lo que presenció se fue sumando en su cabeza para hacer un ambicioso proyecto donde exploraría la historia, geografía y cultura mexicana a través de diferentes episodios.
El soviético no pudo dejar de filmar mucho de lo que veía, y su viaje se extendió más allá de lo planeado, hasta que sus patrocinadores, cansados, le retiraron el apoyo. El director aún tenía pendiente la grabación de las escenas de la última parte de su cinta, pero aceptó volver a Estados Unidos y editar la cinta a partir de las 50 horas de celuloide grabadas, lamentablemente, se encontró con que su ingreso al país fue bloqueado por las autoridades, y al volver a Moscú, nunca pudo recibir las cintas en casa para editarlas desde allá. Su obra magna quedaría así, trunca.

Sin embargo, la historia de la película, llamada ¡Que viva México!, continuaría. Los productores originales usaron el material para estrenar tres cortometrajes, pero sería en 1979 cuando Grigori Aleksandrov recuperó el material original y editó una versión de la cinta basada en los apuntes dejados por el ya fallecido Eisenstein. Esta versión hoy está disponible y nos permite compartir el viaje del director por nuestro país, y maravillarnos con aquellos aspectos de nuestra cultura que más le interesaron: el día de los muertos, las procesiones a la virgen de Guadalupe, las corridas de toros… Además se puede notar el buen ojo para la cámara que tenía uno de los más grandes de la historia del cine.

Te recomiendo que busques la cinta y que hagas un maravilloso viaje a México y a su pasado. Ya me platicarás entonces tus impresiones.

Saludos.

viernes, 24 de abril de 2015

Monasterio de Sant Cugat

Caminos Sellados fue un proyecto del que tuve el gusto de ser fundador junto a cinco periodistas de viajes de cuatro países: Patricia Catania, Naiara Lemos, Marialenia Savvaidi, Anna Boschdemont y Guillem Griera. A través de un blog y de un posterior libro de viajes, se rendía homenaje a la tarjeta postal como elemento inseparable de los viajes, y se escribían textos que mezclaban el rigor periodístico e informativo, con un estilo epistolar. Todos estos textos se publicaron originalmente en www.caminossellados.com y terminaron con un premio internacional de periodismo de viajes. 
Dado que forman una serie, los iré publicando en orden cronológico.

Publicado originalmente el 3 de julio de 2014


Querido amigo:

Vivir fuera de Barcelona me ha permitido conocer una mayor variedad de lugares de los que ven muchos visitantes, y así he logrado aprovechar mi estancia en Cataluña al máximo. Por supuesto, la capital de la provincia ejerce un magnetismo irresistible, y cada semana tomo el tren para disfrutarla al menos un día. Pero esos viajes en tren me han llevado a pasar por otras muchas ciudades y finalmente la curiosidad me ha llevado a visitarlas. ¿Alguna vez has escuchado de Rubí, Terrassa, Castellar o Palau Solità? Pues todos ellos son lugares cercanos a la Ciudad Condal, con algo que ofrecer e ignorados por los millones de personas que eligen Barcelona. Recorriéndolos, he conocido mucho más de Cataluña, y he cumplido el sueño de todo viajero de llegar a donde pocos lo hacen.
Hoy te escribo para contarte de uno de esos lugares, Sant Cugat del Vallès.

Atrio del monasterio de Sant Cugat

Sant Cugat queda a medio camino entre Barcelona y mi universidad, y aunque pocos extranjeros reparen en él, es uno de los puntos más importantes de la región del Vallès Occidental. En su centro tiene el antiguo monasterio de Sant Cugat, una abadía benedictina en excelente estado de conservación y que hoy aloja un interesante museo.
Al visitar el lugar, aprendí en primer lugar que el Cugat catalán se traduce como Cucufate en español, y es el mismo a quien la tradición en México acude para encontrar objetos perdidos, pero más allá de esta curiosidad, resulta que el lugar fue tan importante que durante la Edad Media fue el monasterio más poderoso del condado de Barcelona, y se convirtió en un auténtico centro de poder al que decenas de templos cercanos le estaban subordinados. Fue así fundamental para el desarrollo de la región.

Basílica de Sant Cugat

El museo de Sant Cugat, alojado en el monasterio, tiene una calidad que uno no espera encontrar más que en las grandes ciudades. En poco espacio no sólo disfruté del bien restaurado atrio, sino que aprendí de la historia de los monjes benedictinos tanto en España como Europa; conocí la evolución arquitectónica del lugar, que sigue el patrón de la orden en toda Europa; me adentré en lo que era la vida diaria de los religiosos y vi como el monasterio se desarrolló en todas sus etapas, desde su crecimiento y apogeo hasta su decadencia y abandono.
La exposición tiene cosas muy interesantes para los aficionados a la historia como yo, por ejemplo un audiovisual permite conocer todos los detalles de la regla benedictina que cada día seguían los religiosos. Y se ha hecho un excelente trabajo de rescate documental, con lo cual hoy podemos escuchar nuevas grabaciones de los antiguos cantos gregorianos, cuya letra podemos además seguir en una pantalla, por si te animas a practicar tu latín y cantar al ritmo de la música.
No puedes, además, dejar de visitar el templo anexo, que hoy mantiene su uso religioso. Esta basílica tiene un impresionante rosetón y su desarrollo estuvo totalmente ligado al del monasterio, por lo cual, conforme este adquirió poder, se convirtió en uno de los más grandes y bellos de los alrededores de Barcelona.

Espero que algún día vengas a verme a Barcelona, amigo. Y cuando lo hagas, además de enseñarte la ciudad te mostraré lugares como Sant Cugat, que están ocultos para todos los ojos salvo los que saben buscarlos.

martes, 21 de abril de 2015

Chalma y su Cristo negro

Caminos Sellados fue un proyecto del que tuve el gusto de ser fundador junto a cinco periodistas de viajes de cuatro países: Patricia Catania, Naiara Lemos, Marialenia Savvaidi, Anna Boschdemont y Guillem Griera. A través de un blog y de un posterior libro de viajes, se rendía homenaje a la tarjeta postal como elemento inseparable de los viajes, y se escribían textos que mezclaban el rigor periodístico e informativo, con un estilo epistolar. Todos estos textos se publicaron originalmente en www.caminossellados.com y terminaron con un premio internacional de periodismo de viajes. 
Dado que forman una serie, los iré publicando en orden cronológico.

Publicado originalmente el 10 de abril de 2014


Amigo:

Me he propuesto enviarte postales de mi país de vez en cuando para que puedas conocerlo mejor e inspirarte a visitarlo.

Mucho habrás oído de México y en particular sobre la belleza de la Rivera Maya, sus zonas arqueológicas y sus inigualables playas. Pero sin que esta zona, que genera el 40% de los ingresos turísticos de mi país, desmerezca tu atención, yo quería hablarte de otros lugares que pueden ser nuevos para ti.
Santuario del señor de Chalma
Hoy te contaré sobre Chalma, un pueblo cercano a la capital que atrae a miles de personas cada año. Éstas van con el único interés de visitar el Santuario del Señor de Chalma, un templo colonial que hoy es el segundo sitio de peregrinación más importante de México, sólo detrás de la Basílica de Guadalupe en la capital del país

Venir aquí es muy interesante, por un lado para experimentar la importancia de la fe en muchas personas, y por el otro por ser una clara muestra de uno de los aspectos más importantes de la historia de México, la evangelización.

Como sabes, cuando los españoles conquistaron a los mexicas se dieron a la tarea de enseñarles el cristianismo. Sin embargo esto fue un proceso largo y complicado, y los indígenas mantuvieron clandestinamente su religión. Una de las estrategias usadas para convertirlos fue identificar los lugares de culto más importantes e introducir una figura cristiana que remplazara a la nativa.


Esto fue lo que ocurrió en Chalma, este lugar está lleno de cuevas donde se adoraba a oxtoteotl. Cuando los frailes agustinos lo descubrieron, colocaron ahí una figura de Cristo hecha de palma a la cual atribuyeron poderes milagrosos. Este Cristo de palma fue remplazado por una figura de color negro de material más duradero, que es a la que hoy tanta gente visita.

Las peregrinaciones se dan todo el año, pero las más importantes llegan allí en Semana Santa. La tradición marca que quien va ahí por primera vez debe acudir primero a la plaza del Ahuehuete, donde bajo las raíces del árbol de este nombre surge una fuente cuyas aguas purifican al peregrino. Una vez tomado el baño la gente se coloca una corona de flores y baila mostrando la alegría de poder visitar al Cristo Negro, al cual van a continuación a pedirle un favor o agradecerle algo que recibieron.

Así que ya sabes amigo, cuando vengas a México pasa por Chalma. Podrás conocer tanto un histórico templo colonial como contemplar tradiciones vivas e ignoradas por muchos extranjeros.

Te seguiré escribiendo sobre mi país. Hasta entonces, un abrazo.