lunes, 20 de abril de 2015

’Bajo California, el límite del tiempo’ (1999), de Carlos Bolado

Caminos Sellados fue un proyecto del que tuve el gusto de ser fundador junto a cinco periodistas de viajes de cuatro países: Patricia Catania, Naiara Lemos, Marialenia Savvaidi, Anna Boschdemont y Guillem Griera. A través de un blog y de un posterior libro de viajes, se rendía homenaje a la tarjeta postal como elemento inseparable de los viajes, y se escribían textos que mezclaban el rigor periodístico e informativo, con un estilo epistolar. Todos estos textos se publicaron originalmente en www.caminossellados.com y terminaron con un premio internacional de periodismo de viajes. 
Dado que forman una serie, los iré publicando en orden cronológico.


Publicado originalmente el 6 de abril de 2014

Amigo:

Hoy te escribo sobre un personaje. Se llama Damián Ojeda, y es un artista plástico estadounidense. La razón por la que te cuento de él es por un largo viaje que hizo, recorriendo a pie la península de Baja California y sembrando el paisaje con instalaciones artísticas. Todo como parte de una expiación debida a un secreto que se guardaba muy dentro.
Sierra de San Francisco
Baja California

Todo esto lo sé porque yo, como otros muchos, acompañé a Damián en su viaje, ya que este fue retratado en la película Bajo California: El límite del tiempo, dirigida por Carlos Bolado.
La película es muy recomendable, ya que en ella se combinan los dos tipos de viaje que uno puede tener. Por un lado el viaje físico, el mismo que lleva a Damián y a nosotros a conocer los paisajes desérticos de este estado mexicano; y por el otro el viaje introspectivo, que transforma al personaje a través de sus experiencias, de modo similar a como toda gran travesía transforma a quien lo lleva a cabo.
El periplo de Damián inicia por un suceso trágico, pero más allá de ello su aventura me resulta envidiable. ¿A poco no has querido alguna vez dejarlo todo, ponerte a caminar y tomarte todo el tiempo necesario para llegar con calma a tu destino? Ese es un tiempo que quizá nunca tengamos y un recorrido que tal vez nunca nos animemos a hacer, pero que la película nos permite imaginar.
Asimismo, y dejando de lado su trama, Bajo California es una bellísima colección de imágenes de la reserva ecológica del Vizcaíno y de las pinturas rupestres de la Sierra de San Francisco, que por cierto son patrimonio cultural de la humanidad. Vale la pena ver la película sólo por conocer estos dos recónditos rincones de la geografía mexicana.

Así que quedas invitado a hacer este viaje. Yo me despido, pero más adelante te propondré otros viajes cinematográficos, mismos que espero te inspiren aventuras reales.

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